jueves, 5 de noviembre de 2009

Demasiada tecnología al aire.

Muchos años de trabajo en cada coche.

La historia del plantón de los americanos a Merkel

Publicado el 05-11-09 , por Alberto Marimón

- ¿Por qué ha suspendido GM la venta de Opel? El fabricante americano nunca quiso vender Opel, su marca más importante en Europa. Sin embargo, sus graves problemas financieros, que le llevaron pedir dinero al Gobierno americano y a la posterior suspensión de pagos en junio, obligaron a los directivos de GM a cortar, de golpe, toda ayuda económica a su filial europea.

El Gobierno de Alemania decidió a tomar cartas en el asunto, ya que el colapso de Opel, que cuenta con 25.000 empleados en los plantas germanas, podía amenazar la reelección de la canciller, Angela Merkel, en las elecciones de septiembre. Berlín decidió inyectar dinero en Opel (1.500 millones), pero
exigió a GM que buscara un nuevo máximo accionista para su filial europea.



GM empezó a dudar de la operación tras salir en julio de la suspensión de pagos limpio de deuda, con el respaldo del Gobierno de Barack Obama y una fuerte reducción de sus costes estructurales. Pero sólo se atrevió a suspender el proceso cuando la Comisión Europea, presionada por los Ejecutivos de España y Gran Bretaña, exigió el mes pasado al Gobierno alemán que apoyara financieramente a Opel fuera cual fuera el futuro dueño de la enseña.

En juego estaban 4.000 millones. GM justifica su decisión en los síntomas de recuperación del sector en EEUU, con Ford en números negros y con un mercado en alza.

- ¿Por qué se eligió a Magna como comprador? Berlín apoyó desde el primer momento la oferta del fabricante de componentes Magna en alianza con el banco ruso Sberbank para adquirir un 55% de Opel, ya que planteaba un plan de ajuste más beneficioso para las factorías alemanas, algunas de ellas amenazadas de cierre. Las propuestas, primero de Fiat, y, después, de la firma de inversión RHJ fueron rechazadas. Las dos incidían en un mayor recorte en los centros germanos. Con el apoyo de Berlín y, sobre todo, de su dinero, la dirección de GM aceptó la oferta de Magna, pese a que le generaba muchas dudas, especialmente ante la posibilidad de que fabricante de componentes y sus socios rusos accediesen a sus secretos tecnológicos.

Empresarialmente, la propuesta de Magna tenía menos sentido que otras alternativas, como la unión de Opel con Fiat. El proceso se fue politizando ante la pasividad de Bruselas y del resto de gobiernos europeos, entre ellos el español, que sólo reaccionaron cuando Magna cuantificó el recorte de empleo en las factorías.

- ¿Por qué es clave Opel para GM? Opel es la marca más importante de GM en Europa, con unas ventas de 1,5 millones de unidades. La segunda enseña por volumen es la americana Chevrolet, con 500.000 vehículos vendidos en ese mercado. Pero Opel no es sólo clave para GM desde el punto de vista comercial. También es fundamental para su entramado industrial. Así, en la planta alemana de Rüsselsheim está uno de los tres centros de investigación y de desarrollo de nuevos productos de General Motors. Dar entrada a otros accionistas suponía que otras empresas pudiesen acceder a parte de su tecnología. Además, Opel es la responsable del desarrollo de los coches de tamaño medio del grupo para todo el mundo, por lo que su venta hubiera obligado a GM a replantear toda su estrategia de producto.

- ¿Qué hará ahora GM? En primer lugar, lanzará un plan de ajuste en Opel que ya ha valorado en 3.000 millones de euros y que, seguramente, será más duro que el de Magna. El fabricante de componentes había ido suavizando sus medidas, que contemplaban en un principio el despido de 10.000 personas, para contentar a todos y lograr el apoyo de los sindicatos y los gobiernos con plantas de Opel.


GM elaborará una reestructuración con un perfil completamente empresarial, sin tintes políticos, ya que se juega mucho: Opel lleva perdiendo dinero desde principios de esta década. El año pasado, la firma europea perdió 1.633 millones de euros y sus ingresos se han desplomado este año por el hundimiento de la demanda en Europa. La nueva GM no puede permitirse que Opel dañe sus cuentas, especialmente cuando aún tiene que demostrar que puede ganar dinero en una industria que sigue en crisis. GM eliminará varios miles de empleos en Opel, probablemente más que Magna y recortará hasta un 25% la capacidad de producción en Europa, lo que seguramente implicará el cierre de algunas de las diez plantas de producción de automóviles.

El ajuste que GM manejaba a principios de año incluía el cierre de la planta belga de Amberes y la alemana de Bochum, que produce el Astra y el Zafira, las dos fábricas menos competitivas. Además, quería desprenderse de la germana de Eisenach, que monta el Corsa.

- ¿Cómo afecta la decisión a Figueruelas? La planta española sufrirá, como todas, un duro plan de ajuste, pero los ejecutivos de General Motors siempre han reconocido que esta factoría es la más eficiente del grupo en Europa, así que su futuro parece asegurado. Figueruelas es la fábrica más grande de Opel, con 423.000 coches producidos el año pasado y una plantilla de 7.000 personas. Además, es la principal planta de producción del Corsa con 264.000 unidades montadas en 2008.

El plan inicial de GM para Opel suponía concentrar la producción del Corsa en Zaragoza quitándoselo a Eisenach. Magna, sin embargo, planeaba desviar producción desde España a Alemania. Así que, en este sentido, la frustrada venta al fabricante de componentes beneficia a España. Otra cosa es en términos de empleo, porque Magna, que en un principio planeaba despedir a 1.700 personas en Figueruelas, suavizó su ajuste a 900 personas para ganarse el apoyo de los sindicatos españoles y del Ministerio de Industria. GM podría elaborar una estrategia que dé más producción a España, pero con un ajuste mayor en el empleo.

- ¿Por qué ha reaccionado tan airadamente Alemania? El claro perdedor en todo este embrollo es el Gobierno alemán y sus sindicatos, de ahí su airada reacción de ayer. Primero, la decisión de GM supone un serio revés político para Angela Merkel, que apoyó visceralmente la propuesta de Magna. Aunque la canciller ganó las elecciones en septiembre, GM le ha puesto en evidencia ante sus colegas europeos. Segundo y, más importante, los alemanes saben que, sea cual sea la reestructuración de GM, podrían desaparecer varias factorías alemanas. A Merkel se le avecina un grave problema político y social, ya que la economía de las ciudades donde está presente Opel gravita entorno a sus plantas.

- ¿Tiene futuro Opel? Lo peor de este eterno culebrón es que acabe afectando a la estrategia de Opel, justo cuando la marca tiene que tener muy claro su rumbo para hacer frente a la crisis más grave de la industria automovilística.

La enseña se encuentra en un momento de producto dulce, especialmente por el éxito de la berlina Insignia, que está batiendo récords de ventas en todos los mercados. El nuevo Astra, que se ha basado en el diseño del Insignia y acaba de llegar al mercado, es una pieza clave para la marcha a corto plazo de Opel. De su éxito, dependerá seguramente que la firma recupere la rentabilidad.

En una industria tan competitiva como la automovilística, un fabricante de coches no puede permanecer ni un minuto quieto ante el riesgo de que sus rivales le adelanten por la derecha. Opel necesita seguir invirtiendo cientos de millones de euros en el desarrollo de sus futuros modelos. El proceso que está viviendo no ayuda a mantener firme su marcha en la carrera del motor.

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