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Los bancos centrales ponen suelo y techo a las bolsas Bancos centrales, bolsas, BCE, Reserva Federal
@Jesús Sánchez-Quiñones* - 10/11/2009
El mensaje de los bancos centrales tras sus reuniones de la semana pasada sigue siendo de mantenimiento de las medidas de tipos bajos y de inyección de liquidez. No ha supuesto ningún cambio respecto a lo manifestado por cada uno de ellos en sus últimos comunicados.
De los comunicados del Banco Central Europeo, la Reserva Federal americana y el Banco de Inglaterra se deduce que los tipos de interés de intervención fijados por los bancos centrales no se incrementarán por lo menos hasta mediados de 2010.
Respecto a la inflación los tres organismos encargados de la política monetaria coinciden en considerar que en el momento actual no se perciben riesgos de inflación a medio plazo. El temor a presiones deflacionistas en el corto plazo sigue implícito en el lenguaje utilizado por las autoridades monetarias.
Como dato positivo, los tres organismos auguran una mejora de la actividad económica en los próximos trimestres, aunque coinciden en señalar que la recuperación será débil y con un elevado grado de incertidumbre. Valoran de forma muy positiva la normalización de los distintos mercados financieros Los bancos centrales son conscientes de la debilidad actual de la actividad económica y de la escasa transmisión del crédito familias y empresas.
Como consecuencia de ello se seguirán manteniendo las medidas de inyección de liquidez y de recompra de activos. No obstante, el mensaje del BCE difiere notablemente del emitido por los otros responsables monetarios. Así, la autoridad monetaria europea empieza a manifestar que las medidas extraordinarias de liquidez se irán retirando de forma ordenada y gradual para asegurarse que dicha liquidez es correctamente absorbida, aunque no pone fecha a tal decisión. La primera señal relevante serán las condiciones impuestas a la tercera subasta de liquidez a un año que tendrá lugar el 15 de diciembre. En principio será la última de este tipo.
Por el contrario, tanto la Reserva Federal como el Banco de Inglaterra, no sólo no hablan de recortar las inyecciones de liquidez, sino que las siguen manteniendo e incluso incrementando. La Fed comprará 1,25 billones de dólares en activos respaldados por hipotecas (MBS) y 175.000 en deuda de las agencias hipotecarias. El Banco de Inglaterra, por su parte, aumenta sus programas de recompra de activos en 25.000 millones de libras.
Pese a los buenos datos de crecimiento económico que se conocerán en esta última parte del año, los bancos centrales son conscientes de la dependencia de los mismos de los estímulos fiscales y monetarios inyectados en la economía. Por un lado, parece una buena noticia para los mercados de activos (bolsas, renta fija, materias primas) el mantenimiento de las medidas de liquidez. Pero por otro, implica una escasa mejora de la capacidad actual de la economía de mantenerse en niveles de crecimiento sin estímulos extraordinarios.
Las decisiones de los bancos centrales, inyectando ingentes cantidades de liquidez, han tenido mucho que ver con la extraordinaria recuperación de los mercados financieros durante este año. Afortunadamente se consiguió romper la espiral de desconfianza y miedo sistémico existente hasta marzo. La recuperación de los mercados financieros ha sido el primer paso para recuperar la confianza de los agentes económicos. La autoridad monetaria estadounidense es tan consciente de ello que incluso en su último comunicado manifestó que “procurará mantener la estabilidad de los mercados financieros con la ayuda de la política monetaria”.
En definitiva, las medidas de los bancos centrales van a seguir condicionando el comportamiento de los mercados financieros. Del mismo modo, el comportamiento de los mercados financieros condicionará el adelanto o retraso de las decisiones de política monetaria. Si los mercados continúan con su pendiente alcista, la retirada de la liquidez se adelantaría y, por tanto, restaría fuelle a las subidas. Por el contrario, si los mercados financieros tuvieran caídas significativas, los bancos centrales retrasarían la retirada de la liquidez o incluso inyectarían cantidades adicionales.
*Jesús Sánchez-Quiñones es Director General de Renta 4
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