domingo, 15 de noviembre de 2009

Manualillos para una crísis ( 1 )

Otra vista al calendario.

Análisis de coyuntura: Nos queda mucha recesión

Fernando Fernández9:00 - 15/11/20095

La recuperación tardará 18 meses en llegar
Habrá que esperar a la semana que viene para analizar en detalle los datos del tercer trimestre, cuando el INE publique las cuentas nacionales desagregadas que nos permitirán comprobar el estado del consumo privado. Pero hoy sabemos algo nuevo: Europa ha salido de la recesión tras cinco trimestres y nosotros ya llevamos seis, la recesión más larga de la democracia, y nos quedan al menos otros tres de datos negativos.

Eso por lo que se refiere al PIB, que si hablamos de paro tendríamos que medirlo en años. Ésa es la realidad, el resto son invitaciones al optimismo que nos pillan un poco descreídos.

Tan cierto como que el Gobierno se ha asustado y empieza a variar su postura intransigente con la reforma laboral. Habrá nuevos movimientos, tras lo que ha sido un primer aviso con el modelo alemán. Pero atención, ya existe en nuestra legislación desde 1966, como me recordó el profesor Sagardoy, salvo que se trate de desjudicializar los expedientes de regulación de empleo, de evitar su costoso procedimiento de aprobación previa, de invertir la carga de la prueba que hace al empresario siempre culpable de oportunismo.

Eso sí sería una auténtica reforma estructural que está en la lista del FMI, la OCDE y el Banco de España. Pero nada dijo la vicepresidenta. Supondría una auténtica revolución, porque los sindicatos lo siguen considerando causus belli. Aunque quizás la amenaza de 450.000 parados más les ha hecho recapacitar.

La recesión española será pues más, está siendo ya, larga e intensa que la mundial. Lo que era obvio, porque la economía española había agotado los impulsos monetarios derivados de la Unión Monetaria y los fiscales provocados por las privatizaciones y la consolidación de las cuentas públicas. Pero se ha alargado innecesariamente por el síndrome del avestruz que ha caracterizado la política económica española y que se visualiza en el famoso debate electoral entre Solbes y Pizarro, donde se escondieron, por ignorancia o voluntad política, los indicadores de alerta económica existentes por aquellas fechas. Si me acuerdo de la prehistoria, que eso es ya lo que parece aquel encuentro, no es por hacer leña del árbol caído, siempre vendrá alguien que bueno te hará, sino porque empieza a haber nuevos síntomas de una tentación semejante.

Tengo para mí que en el seno del Ejecutivo se está larvando una sorda, pero cruenta, batalla entre los políticos y los técnicos. Los primeros siguen pensando que la economía se recuperará sola, al socaire de Europa y Estados Unidos, mientras que los segundos, más y mejor leídos en estas cuestiones, se esfuerzan por subrayar las diferencias entre Alemania y España.

En esencia, la primera saldrá de la crisis haciendo lo mismo de siempre, exportando básicamente bienes de equipo. Nosotros no, porque no creo que alguien piense seriamente en que la construcción recupere el 19 por ciento del PIB. Ni tampoco, aunque ya le gustaría a mucho arbitrista suelto, que se piense en salir eligiendo ganadores y subvencionando sectores por muy verdes que sean.

Sabemos de qué lado está el presidente, y me temo que también la vicepresidenta. Ése es el problema. Porque no hay nada en los Presupuestos que apunte hacia un cambio de modelo para hacer una economía más flexible, dinámica, innovadora y competitiva. No hay nada que contribuya a crear un entorno más favorable para los negocios, y tampoco gasto en I+d+i, como acaba de recordar la revista Nature en un artículo demoledor.


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