Modelos laborales en disputa.
¿Tiene lado oscuro 'importar' el mercado laboral alemán?
Andreu Jerez 8:12 - 13/11/20093
Modelo alemán: Una opción con interrogantes
"La situación es la siguiente: Alemania se encuentra a consecuencia de esta crisis en la peor recesión de su historia. La caída del crecimiento es cinco veces más fuerte que la de, hasta ahora, la mayor recesión económica de principios de los 60. El desempleo ha crecido y seguirá creciendo. Y sólo gracias al recorte de jornadas laborales no se han perdido más puestos de trabajo. Por eso prolongaremos la medida".
Son palabras del discurso de Angela Merkel, en su primera comparecencia parlamentaria de la nueva legislativa, pronunciadas el pasado martes. Con ella, la canciller enviaba un doble mensaje al ciudadano alemán. Por una parte, le avisaba de que lo peor de la crisis está por llegar, y por otra, le intentaba tranquilizar: el Estado, con la inyección de dinero público en el mercado laboral, no abandonará a aquellos trabajadores cuyas empresas se encuentran en dificultades.
Fórmula sencilla
La fórmula del recorte de jornadas (kurzarbeit, en alemán) es relativamente sencilla: cuando las empresas alemanas se ven obligadas a reducir el trabajo de sus empleados ante la imposibilidad de mantener el ritmo de producción, pueden solicitar el apoyo del Gobierno.
Los trabajadores mantienen así su sueldo, pese a ver reducidas sus jornadas, y las empresas evitan los despidos. Desde luego, la fórmula ha funcionado: pese a que la crisis ha golpeado de lleno a la locomotora económica europea -con un retroceso del PIB de alrededor del 5% para este año, según previsiones del DIW, el Instituto Alemán de Investigación Económica-, el paro no ha crecido de una manera tan desmesurada como en España. El porcentaje de la tasa de paro en Alemania es del 7,7% -con un total de 3.229.000 de personas-, muy por debajo del casi 20% español.
El pasado octubre, según las cifras de la Agencia Federal de Empleo, incluso se crearon en Alemania 118.000 puestos de trabajo, lo que supuso una sorprendente reducción del 0,3% del paro. Además de la estacional reactivación que vive la economía alemana con la llegada del otoño, la fórmula del recorte de las jornadas ha jugado un papel fundamental en la contención del desempleo.
Más ventajas que inconvenientes
Con todo, varias preguntas aparecen en el horizonte alemán: ¿podrá frenar realmente la fórmula el aumento del paro, que superará casi con total seguridad los cuatro millones de personas en 2010? Y, sobre todo, teniendo en cuenta el ingente endeudamiento público de Alemania (1,6 billones de euros), ¿es viable el recorte de jornadas laborales desde el punto de vista presupuestario?
"Todos los analistas parten de la base de que la fórmula será prolongada. El recorte de jornadas no es una solución discutible y la única alternativa sería el aumento de la productividad a través de más inversiones en el sector empresarial", afirma Ole Wintermann, experto en Economía Política y Demografía de la Fundación Bertelsmann.
Desde el inicio de la crisis económica mundial en septiembre de 2008, 3,8 millones de trabajadores alemanes se han beneficiado de la medida. Actualmente, son 1,4 millones las personas que reciben la ayuda gubernamental (segunda la cifra más alta desde la introducción estructural de la medida tras reunificación en 1990).
Esas ayudas le han costado hasta ahora al Estado 3.600 millones de euros, cantidad que previsiblemente superará los 5.000 millones a finales de año (sólo en septiembre, el Estado español se gastó 2.610 millones en prestaciones de empleo). ¿Mucho dinero? Anja Huth, experta de la Agencia Federal de Empleo, no lo cree: "Si no hubiésemos aplicado el recorte de jornadas, tendríamos que haber pagado las prestaciones de desempleo de aquellos trabajadores que se hubiesen quedado en el paro, lo que nos habría salido más caro. Además, muchas empresas dejan de recibir la ayuda cuando sus pedidos aumentan".
Lógicamente, el déficit de la Agencia Federal de Empleo ha crecido con la medida: el año que viene rondará los 16.000 millones. Con todo, la implementación del recorte de jornadas sale, al menos, un 30% más barato que el pago de prestaciones por desempleo, según datos oficiales. El Gobierno federal, además, compensará en 2010 con dinero público las cuentas del Estado. Y a partir de 2011, ese agujero presupuestario será cubierto con un crédito libre de intereses.
Inversión en formación
Además de contener el paro, la fórmula alemana ahorra a las empresas el pago de despidos y permite que los trabajadores inviertan su tiempo libre en formarse, lo que aumenta la competitividad de empresas y empleados y contribuye a disminuir el desempleo de larga duración. "Quien se acoge al recorte de jornadas, ve cumplidas su pretensiones de recibir prestaciones sociales", afirma Anja Huth. Sin embargo, queda en el aire el debate sobre si juegan con las mismas condiciones las empresas que reciben ayudas del Estado y las que no.
Con todo, según cálculos del Gobierno alemán, el recorte de jornadas ha evitado cerca de 100.00 despidos. Con un crecimiento previsto de 1,2% para el año que viene, está por ver cómo capeará el nuevo Gobierno "toda la furia" de la crisis (en palabras de la propia Merkel) en 2010. Y, sobre todo, cómo conseguirá equilibrar las cuentas públicas con la ya anunciada rebaja fiscal a partir del próximo año.
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