Lisboa y Turín, capitales del fútbol
María Gómez Silva
Estas dos ciudades acogerán las finales
de la «Champions» y de la Europa League en pocas semanas. Con tres
equipos españoles clasificados, se espera que miles de aficionados de
nuestro país se desplacen hasta allí. Una excusa perfecta para
disfrutarlas
Lisboa y Turín son dos ciudades muy diferentes. La primera
se caracteriza por la atractiva decadencia de sus edificios mientras
mira al Atlántico, cargada de «saudade». La burguesa Turín, en cambio,
dirige su mirada a los Alpes y a Alemania, presumiendo de ser una de las
ciudades más desarrolladas de Italia. No obstante, ambas urbes
coinciden en una cosa: en las próximas semanas albergarán las finales de
las dos competiciones de clubes más importantes de Europa: la liga de
Campeones y la UEFA Europa Ligue, para las que están clasificados tres
equipos españoles (el Real Madrid y el Atlético de Madrid, en el primer
caso; y el Sevilla en el segundo). Una excusa perfecta para visitarlas.

POÉTICA LISBOA
La atención de los miles de aficionados que se desplacen a la capital lisboeta estará centrada probablemente en el estadio Da Luz, pero seguro que es posible encontrar unas horas para deambular por las empinadas cuestas de los barrios más castizos de la ciudad: la Alfama y Graça, tomar algo en sus miradores mientras se admiran las vistas de la ciudad, o incluso degustar un excelente (y baratísimo) pescado a la brasa con patata cocida en alguna de sus tascas. También por esta zona de la ciudad pasan los famosos (y achacosos) tranvías, que con su traqueteo ruidoso y color amarillo son uno de los iconos de la ciudad.
No hay que abandonar esta parte de Lisboa sin visitar el Castelo de São Jorge, donde pueden apreciarse unas de las mejores vistas de la villa. Más abajo, en el ensanche de la ciudad, se encuentra la animadísima zona de compras de La Baixa y el Chiado. En esta zona, es imprescindible pasear por la praça do Comercio, la del Rossio y el elevador de Santa Justa, concebido por un discípulo de Gustave Eiffel. Más arriba del Rossio, la Avenida Liberdade es una arteria propia del siglo XIX que alberga las boutiques de las grandes marcas.
Por la noche, la vida nocturna comienza en el Bairro Alto, un barrio popular de calles estrechas y
empinadas donde conviven los locales de diseño y las librerías más modernas con tabernas donde se sirve bacalao de mil maneras. Si aún queda tiempo tras el fútbol y el turismo, se puede dedicar una mañana a Belém, con su famosa torre y el monasterio de los Jerónimos, en el estuario del Tajo; o incluso escaparse a las playas cercanas de Caparica o Carcavelos.

REFINADA TURÍN
Por su parte, el estadio del Juventus acogerá la final de la Europa League, para la que está clasificado el Sevilla Fútbol Club. Los aficionados sevillistas que decidan acercarse a la ciudad italiana descubrirán una urbe mucho menos turística que Lisboa pero con mucha historia a sus espaldas. No hay que olvidar que la antigua Augusta Taurinorum de los romanos fue capital de Italia y también el lugar donde se fraguó el Risorgimento, que conduciría a la unificación de Italia bajo la corona de los Saboya (de origen turinés).
La Turín de hoy mantiene un espíritu aristocrático y la refinación propias de su poderío industrial desde hace siglos, si bien sus defensores dicen que actualmente tiene un espíritu menos frío y más abierto.
En cuanto a las atracciones que es preciso visitar, son innumerables. Para los que tengan ganas de museos, el Museo Egipcio de la ciudad es uno de los más importantes del mundo, al contener la colección que Carlos Félix de Saboya compró al cónsul general francés durante la campaña napoleónica en Egipto. Asimismo, la Molle Antonelliana, el edificio más alto de Italia -construido como símbolo de la pujanza económica de la ciudad en el XIX-, hoy alberga el museo del cine.
No obstante, para los que no tengan ganas de mezclar fútbol y museos, los paseos por la ciudad bastan para apreciar los tesoros barrocos y los agradables soportales de muchas calles, donde se puede pasear por mucho que llueva. En el recorrido no pueden faltar la plaza de San Carlo y la piazza Castello (el corazón de la ciudad, donde destacan el Palazzo Real y el Palazzo Madama).
Para finalizar la jornada, imprescindible tomar un vermú, pues esta bebida que tiene su origen en esta ciudad del norte de Italia.

POÉTICA LISBOA
La atención de los miles de aficionados que se desplacen a la capital lisboeta estará centrada probablemente en el estadio Da Luz, pero seguro que es posible encontrar unas horas para deambular por las empinadas cuestas de los barrios más castizos de la ciudad: la Alfama y Graça, tomar algo en sus miradores mientras se admiran las vistas de la ciudad, o incluso degustar un excelente (y baratísimo) pescado a la brasa con patata cocida en alguna de sus tascas. También por esta zona de la ciudad pasan los famosos (y achacosos) tranvías, que con su traqueteo ruidoso y color amarillo son uno de los iconos de la ciudad.
No hay que abandonar esta parte de Lisboa sin visitar el Castelo de São Jorge, donde pueden apreciarse unas de las mejores vistas de la villa. Más abajo, en el ensanche de la ciudad, se encuentra la animadísima zona de compras de La Baixa y el Chiado. En esta zona, es imprescindible pasear por la praça do Comercio, la del Rossio y el elevador de Santa Justa, concebido por un discípulo de Gustave Eiffel. Más arriba del Rossio, la Avenida Liberdade es una arteria propia del siglo XIX que alberga las boutiques de las grandes marcas.
Por la noche, la vida nocturna comienza en el Bairro Alto, un barrio popular de calles estrechas y
empinadas donde conviven los locales de diseño y las librerías más modernas con tabernas donde se sirve bacalao de mil maneras. Si aún queda tiempo tras el fútbol y el turismo, se puede dedicar una mañana a Belém, con su famosa torre y el monasterio de los Jerónimos, en el estuario del Tajo; o incluso escaparse a las playas cercanas de Caparica o Carcavelos.

REFINADA TURÍN
Por su parte, el estadio del Juventus acogerá la final de la Europa League, para la que está clasificado el Sevilla Fútbol Club. Los aficionados sevillistas que decidan acercarse a la ciudad italiana descubrirán una urbe mucho menos turística que Lisboa pero con mucha historia a sus espaldas. No hay que olvidar que la antigua Augusta Taurinorum de los romanos fue capital de Italia y también el lugar donde se fraguó el Risorgimento, que conduciría a la unificación de Italia bajo la corona de los Saboya (de origen turinés).
La Turín de hoy mantiene un espíritu aristocrático y la refinación propias de su poderío industrial desde hace siglos, si bien sus defensores dicen que actualmente tiene un espíritu menos frío y más abierto.
En cuanto a las atracciones que es preciso visitar, son innumerables. Para los que tengan ganas de museos, el Museo Egipcio de la ciudad es uno de los más importantes del mundo, al contener la colección que Carlos Félix de Saboya compró al cónsul general francés durante la campaña napoleónica en Egipto. Asimismo, la Molle Antonelliana, el edificio más alto de Italia -construido como símbolo de la pujanza económica de la ciudad en el XIX-, hoy alberga el museo del cine.
No obstante, para los que no tengan ganas de mezclar fútbol y museos, los paseos por la ciudad bastan para apreciar los tesoros barrocos y los agradables soportales de muchas calles, donde se puede pasear por mucho que llueva. En el recorrido no pueden faltar la plaza de San Carlo y la piazza Castello (el corazón de la ciudad, donde destacan el Palazzo Real y el Palazzo Madama).
Para finalizar la jornada, imprescindible tomar un vermú, pues esta bebida que tiene su origen en esta ciudad del norte de Italia.
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