martes, 10 de diciembre de 2013

A los Vivítopes...


Euskal Herria: La Mirada Mágica, Irun y Hondarribia - YouTube 



En Guipúzcoa se tapea desde las 11.30 h y, hasta las 15 h, las barras están listas para el asalto; por la tarde, desde las 19.30 h hasta bien entrada la noche. No se pone precio visible a los pinchos, salvo para los calientes, así que, si quieres evitar sorpresas, controla el entusiasmo de acumular palillos en tu plato.
No hay zona más típica que La Marina de Hondarribia. El antiguo barrio arrantzale es un entramado de cinco calles situadas frente a la dársena pesquera donde amarra la embarcación que une con la vecina Hendaya. El protagonismo se lo lleva la calle San Pedro, con sus casas de fachadas blancas y balcones de color en cuyos bajos abren muchos de los bares y tabernas de la ruta propuesta.
Empieza en Goxodenda (nº 79). Aquí, en 2012, Carlos Nuez y David de la Calle ganaron el segundo puesto en el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas con su Paella, dulce paella, una sorprendente presentación del plato con aspecto de rosquilla de anís y café con leche. Tienen terracita y pinchos de hongos con queso y foie (3,50 euros), magret de pato con melón (2,50 euros), bacalao ahumado con pimiento y anchoa (2 euros) o chipirones encebollados (2,50 euros).
Al otro lado está el bar Itsaspe (nº 40), con una coqueta terraza y un amplio interior de aires marineros. Prueba su ración de arroz cremoso con almejas (12 euros), gambones a la plancha (12 euros) o almejas a la marinera (14 euros). O pinchos más tradicionales, como las cebolletas rellenas de bonito (1 euro), chorizo a la sidra (2 euros) o hamburguesa de Waiu (3,50 euros).
En la terraza de Ardoka Vinoteca (S. Pedro, 32) podrás tapear con futbolistas hondabitarras que juegan en primera división. Es un local minimalista con una contundente carta de pinchos preparados al momento: risotto de chipirón (3,10 euros), croqueta de hongos (1,80 euros), brocheta de lecheritas (3,30 euros) o el típico bacalao confitado con pimientos (3,70 euros).
De San Pedro a la Plaza Armas
En el nº 20, Mikel Aizpurua está al frente del bar Ignasio desde 1983. Su tortilla de patata (1,70 euros), ancha, jugosa y muy aclamada, despacha cada tarde una media de 120 pinchos. Prueba también el mejillón relleno, buñuelo de morcilla o la empanadilla de hongos (1,70 euros).
El gran templo de pinxtos en Hondarribia es, sin duda, el bar Gran Sol (S. Pedro, 63). Al frente de su cocina está Bixente Muñoz, Bixen, uno de los chefs guipuzcoanos más laureados. Su barra, estrecha y alargada, está repleta de diplomas y galardones ganados en diversos eventos gastronómicos relacionados con el pincho, desde el último convocado por la Red de Ciudades Medievales (en junio de 2013) a la txapela de oro del Campeonato de Pintxos de Euskal Herria en 2010 o el del Campeonato de Guipúzcoa en 2008, entre otros.
Si el éxito se midiera por la clientela, el Gran Sol también ganaría, con una barra repleta de sabores multicolor y una pequeña carta de pintxos con cariño: pide su taco de bacalao con patata panadera, piperrada y salsa vizcaína (3,80 euros), codito de cerdo con crema de puré de patata y toque de caramelo (3 euros), foie gras a la sartén con cabello de ángel y reducción de piña (3,20 euros) o champiñón relleno de mousse de queso con jamón ibérico y alioli (3 euros). A su lado, en el nº 67, no te pierdas el ambiente joven del Itxaropena, con pinchos a 1,80 euros.
Otro destacado es el Enbata (Zuloaga, 5), en los bajos del hotel del mismo nombre. Alterna pinchos clásicos con otros que son una explosión de sabores, como los de champiñón relleno con risotto de patata (2,50 euros), carrillera de ternera con manzana caramelizada (2,50 euros) o manitas de cerdo con champiñón (2,50 euros).
Iñaki Bergés tiene un aluvión de turistas nipones en su modesto restaurante, desde que su sopa de pescado de La Hermandad de Pescadores (Zuloaga, 12) fue señalada por una revista japonesa como la “mejor del mundo”.
También hay cola frente al renovado Yola: Yola Berri (S. Pedro, 22), otro clásico. Prueba aquí su bacalao encebollado (2 euros), lomo con queso rebozado (1,70 euros) y bolas de carne picante (1,50 euros).
En el Lekuona (S. Pedro, 45) pide la tortilla de patata (1,50 euros) y, en el bar Rafael, (S. Pedro, s/n) la merluza rebozada (2 euros).
Camino del casco antiguo, y abierto en julio de 2013, está el Route 33 Gourmet (Bernat Etxepare, 12), un local diáfano, con buenas vistas y toque minimalista; pide risotto de hongos al foie (2,50 euros), carrilleras glaseadas al vino (2,80 euros) o delicia de pato sobre salsa de uvas (2,50 euros).
Y, en la imponente Plaza de Armas, no olvides visitar San Nicolás Cantina (nº 6), donde Gorka Irisarri ofrece una cocina divertida y muy diferente como la Paleta de Leonardo (6,50 euros), con la que quedó segundo en el concurso de pinchos de la Red de Ciudades Medievales de este año 2013.
Lo mejor del Cantábrico
Aprovecha este paseo para llenar tu equipaje con sabores cantábricos. En el casco antiguo la parada es obligada en Salanort (Arma Plaza, 8), donde Gema Peña ofrece productos gourmet, desde queso Idiazábal hasta boquerones en vinagre, sidra y conservas de pescado.
En el barrio de La Marina haz un alto en Done Pedro (Bernat Etxepare, 6), la tienda de delicatessen de la Cofradía de Pescadores hondabitarras: podrás adquirir anchoas, tronco de bonito o de atún rojo, y conservas de verdel, boquerón, aguja, sardina o caballa capturados por la flota local. Además, puedes ilustrarte sobre la historia de la cofradía a través de paneles, fotografías y textos que adornan la tienda.
Un castillo en el Bidasoa
¿Te apetece alojarte en una auténtica fortaleza del siglo X? El Parador de Hondarribia está situado en pleno corazón del casco antiguo de esta villa guipuzcoana, a un costado de la calle Mayor y de la iglesia de la Virgen del Manzano, y dispone de 36 habitaciones distribuidas en el interior del castillo fundado por el rey navarro Sancho Abarca. Estancias amplias, elegantes y con unas vistas excepcionales sobre la desembocadura y Hendaya. Desde 174 euros
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