Tiempo rarín....cosecha cojo....
2009 será un gran año en Ribera del Duero
Amaya Cervera
Con el sello de una vendimia adelantada y un verano bastante caluroso, la cosecha 2009 ha sonreído especialmente a una de las regiones más sujetas a los caprichos de la climatología, Ribera del Duero. Los riojanos también están contentos, aunque cada vez resulta más difícil de generalizar en esta zona, mientras que en Galicia se ha reunido calidad con una cantidad bastante aceptable. En 2009 podría haber también grandes priorats. El repaso por distintas zonas es además una buena excusa para reflexionar sobre el “factor añada”.
Pocas veces hemos visto elaboradores tan entusiastas en sus comentarios sobre la vendimia como a Peter Sisseck y Xavier Ausàs, cerebros enológicos de Pingus y Vega Sicilia respectivamente, en lo que se refiere a las uvas cosechadas hace unas semanas.
Sisseck, que vendimio sus últimos racimos en la tercera semana de octubre, califica la cosecha de “legendaria” y pone el acento en la excelente climatología que siguió a las lluvias de finales de septiembre: “Tres semanas de sol y sin mucho calor que han permitido una maduración muy lenta y muy buena de la piel”.
El enólogo danés nos confesaba que las excelentes condiciones de la cosecha le han permitido vinificar una parte considerable de su Pingus con raspón (la parte leñosa del racimo), algo que sólo es posible cuando se consigue una madurez prácticamente perfecta. “Pero es que el raspón este año estaba rojo”, aseguraba Peter. Así, la tónica ha sido trabajar con racimos enteros, evitando romper el grano para no extraer taninos en exceso y apostando por unas maceraciones relativamente cortas.
Ribera necesitaba una ‘superañada’
Con unos volúmenes de vendimia mayores, Vega Sicilia comparte el mismo entusiasmo. “Después de un 2007 nefasto y un 2008 muy selectivo que nos obligó a reducir de manera importante la producción, psicológicamente necesitábamos una superañada como ésta”, afirma con vehemencia su director técnico Xavier Ausàs.
Este año, Vega Sicilia empezó a vendimiar hacia la semana del 21 de septiembre, “antes que nadie”, comenta Ausàs. “Como norma general, a nosotros nos gusta empezar pronto para acabar tarde porque la climatología en Ribera suele ser complicada y siempre se corre el riesgo de que entre lo que aquí llamamos ‘invernizo’ y se fastidien los hollejos”.
Como valoración general, el enólogo de Vega Sicilia, que considera que 2009 ha sido “fantástica”, describe una vendimia de buen tiempo, sin sobresaltos y menos escalonada, lo que ha llevado a registrar entradas de uvas de hasta 80.000 kilos en un solo día. “Tengo oro en la bodega”, concluía feliz.
Desde una perspectiva más amplia de comprar uvas en distintas zonas, Mireia Torres, responsable enológica de Miguel Torres y por tanto de su bodega de Ribera, nos habla de importantes diferencias de maduración entre las zonas más cálidas y frescas de la denominación. Tras lo que considera “uno de los veranos más secos y calurosos de la historia”, distingue entre una entrada muy fuerte de uva a partir de 24 de septiembre procedente de las zonas más arenosas y occidentales de la denominación (Quintanilla, Pesquera...) y otra desde el 5 de octubre de las parcelas más frescas de Burgos y Soria y los páramos más fríos. En general, destaca “la excelente madurez alcohólica y fenólica y el inmejorable estado sanitario” de las uvas que anuncian “vinos de color muy intenso, afrutados, con buen cuerpo, taninos redondos y acideces altas”.
Rioja, más allá de la versión oficial
En Rioja se recolectaron 412 millones de kilos de uva que el Consejo Regulador ha valorado de “muy alta calidad”. Sin lugar a dudas, ha sido una de las vendimias más tempranas de los últimos años. Se inició el 27 de agosto en Aldeanueva de Ebro (Rioja Baja) y se prolongó hasta el 26 de octubre en las viñas próximas a Haro.
Está claro que el verano caluroso determinará la calidad de los vinos dependiendo del lugar de procedencia de las uvas y de las prácticas que se hayan realizado en viñedo. Hemos oído comentarios muy positivos (aunque no tan entusiastas como en Ribera, todo hay que decirlo) y otros de preocupación por parte de alguna bodega que gestiona cantidades relativamente altas de uva y que hablaba de desfases entre la maduración alcohólica (el grado) y fenólica (de la piel de la uva). Parece que estos han sido más acusados en las zonas más cálidas de la denominación y que las uvas más equilibradas han procedido de zonas frescas, en especial Rioja Alta y Alavesa.
Jorge Muga, director técnico de Bodegas Muga, es de los que considera que por la riqueza paisajística y climatológica de Rioja resulta prácticamente imposible calificar una vendimia con una palabra. Y llega mucho más allá: “Cada vez es menos extraño que viticultores de parcelas próximas tengan opiniones muy diferentes de la cosecha. Esto es debido a que la viticultura (técnicas, herramientas, criterios, etc.) está cambiando tanto que incluso se llega a hablar distintos idiomas”.
Desde su punto de vista, este año la mano del viticultor, más que la de productor, será determinante a la hora de obtener calidad en función de si se han realizado tareas como el labrado, despuntado, abonado, deshojado o vendimia en verde. Climáticamente, asegura que las últimas lluvias vinieron muy bien porque las cepas estaban exhaustas y comenzaban a perder hoja. “Ha hecho calor, pero tampoco ha sido tórrido. Hemos tenido sequía pero ha habido noches frescas y en el subsuelo había frescura de la primavera y el invierno. Prácticamente hasta septiembre no había signos claros de exceso de calor y falta de agua. En nuestra bodega, como mínimo, será la mejor cosecha de los últimos tres años”.
También en Haro, Rodolfo Bastida, de Ramón Bilbao, considera que el final de la maduración fue especialmente bueno, “sin un solo día de lluvia, con días sanos y noches cada vez más frescas. La tempranillo que supone casi el 96% de nuestra elaboración ha entrado en perfecto estado sanitario, con los granos endurecidos por el frío nocturno. En general, los vinos son menos ácidos por el calor, pero mucho más poderosos y expresivos”. Lo que sí puso a prueba los nervios del equipo fueron las importantes entradas de uva (en un día se tuvieron que procesar 300.000 kilos) en una vendimia “estresante y muy rápida”.
En los viñedos de Contino, en Rioja Alavesa, Jesús Madrazo estaba contento por la excelente maduración de la graciano que da el contrapunto de frescura a los tintos de la casa, aunque era más recatado a la hora de valorar la vendimia y no la consideraba una gran añada.
En Laguardia (también Rioja Alavesa), Carlos San Pedro, de Bodegas Pujanza describía una cosecha “paradójicamente aromática” teniendo en cuenta que el calor no suele ser muy propicio para el desarrollo de aromas. “Llovió a finales de septiembre cuando íbamos a empezar a vendimiar y tuvimos que esperar. Esto nos obligó a recoger todas las uvas en cinco días para no dejar pasar el momento óptimo. Al final ha sido una vendimia buena, con mucho grado, lo que supondrá un marcado contraste con la muy fresca 2008”. Su conclusión: “Una vendimia para comprender y saber gestionar”.
Blancos: grandes expectativas para los albariños
Los elaboradores gallegos están contentos, especialmente en Rías Baixas, cuyos albariños están habitualmente sujetos a los caprichos de la climatología atlántica.
Ana I. Quintela, directora técnica de Pazo de Señorans expresaba su satisfacción señalando que pese al caluroso verano, la fecha de vendimia no se adelantó respecto al año anterior. “La cosecha –señala– fue un poco más grande que 2008, los rendimientos en mosto bastante cortos y la aromática muy específica; concentrada y muy de albariño, de fruta en potencia. Creo que van a ser vinos perfilados hacia albariños de antaño, con el grado relativamente alto y una acidez equilibrada, yo diría que hasta perfecta”.
Víctor Rodríguez, consultor de Avante Selecta que posee Viña Nora en la zona, hablaba de “albariños de libro”, con excelente grado alcohólico y excelentes índices de acidez, así que en el capítulo de blancos los de Rías Baixas deberían de estar a la cabeza de las opciones de compra para el próximo año.
En Rueda, donde Avante Selecta posee Bodegas Naia, Rodríguez establece un paralelismo con la cosecha 2006, con mucha intensidad y volumen gracias a la buena maduración de la uva aunque no de largo recorrido en el tiempo. Los resultados en Rueda dependerán probablemente del equilibrio final que se haya alcanzado en las uvas, ya que en algunas zonas el viñedo empezó a sufrir y a perder hoja en los últimos coletazos de la vendimia.
Otras zonas
Los viñedos manchegos han sido de los más afectados por el calor y la sequía. De hecho, las previsiones de producción en Castilla La Mancha son un 30% inferiores a 2008, algo que casi se ha agradecido en el actual contexto de crisis. La tónica general es de vinos con grado alcohólico más elevado y menos acidez, lo que hará trabajar más a los enólogos para buscar los equilibrios. De hecho, el principal problema con el calor son los desfases de maduración entre grado y hollejo. A menudo se plantea la disyuntiva entre vendimiar con la piel algo verde (lo que puede transmitir aromas y sabores herbáceos al vino) o esperar a que la piel madure por completo, lo que suele dar como consecuencia grados alcohólicos muy elevados.
Este mismo fenómeno se ha registrado en bastantes regiones catalanas esta vendimia. Mireia Torres, de Miguel Torres, lo ha constatado en Penedés, Conca de Barberà y Catalunya. La causa en esta ocasión fue el fuerte incremento de temperaturas a mediados de agosto. La alta insolación dañó la piel de algunas variedades tempranas y además provocó cierta deshidratación en los granos y un rápido incremento de azúcares, dando un potencial alcohólico suficiente. Sin embargo, con objeto de conseguir algo más de maduración en el hollejo se retrasó la vendimia al máximo.
El resultado final, según Mireia Torres, es “de buena madurez para las variedades blancas que se caracterizan por unos aromas limpios aunque no muy intensos y ligeramente alta en las tintas, con mejor comportamiento para las variedades de madurez tardía como tempranillo, cariñena, cabernet y petit verdot”.
En Priorat, en cambio, la sensación general es de excelencia. Con un invierno lluvioso y un retraso en la brotación de las cepas, la primavera fue seca y sin problemas de enfermedades. El verano registró temperaturas habituales para la zona salvo, como ocurrió en otros puntos de Cataluña, en la segunda quincena de agosto. Torres habla de “condiciones extremas en las zonas más cálidas de la denominación como el Lloar”, pero mucho más moderadas en lugares tradicionalmente frescos como Porrera. Se anuncian “tintos de color muy intenso y una buena concentración y extraordinariamente afrutados”.
¿Hasta qué punto hay que tener en cuenta la añada?
Siempre se ha dicho que España ha sido un país de menos variación ente añadas frente al vecino francés, donde el ejemplo de Burdeos, capaz de pasar de la catástrofe a la excelencia, no sólo obliga a distinguir ente cosechas, sino que este hecho se refleja en el precio del vino.
Xavier Ausàs de Vega Sicilia describe Toro, donde elabora Pintia, como una zona que da una calidad media-alta todos los años y en consecuencia buenos vinos pero algo más monolíticos frente a la excelencia que es capaz de alcanzar la Ribera en una vendimia como 2009.
Aunque es cierto que en España hay más zonas “seguras” que en Francia, la climatología es capaz de jugar muy malas pasadas en Ribera o Rías Baixas y Galicia en general. Rioja, como primera fuente de tintos españoles de calidad, ofrece una diversidad que merece una mayor atención y un análisis mucho más detallado. Y, sobre todo, una añada no es igual de buena o de mala en todas las zonas vinícolas españolas en su conjunto.
Pero además, el concepto añada nos debe ayudar a elegir mejor los vinos para beber y guardar. La cosecha 2001 dio excelentes tintos en Rioja, pero también de gran concentración y taninos, por lo que aún hoy muchos de ellos se siguen mostrando herméticos y reservados. La mala prensa de la muy calurosa cosecha 2003, por otro lado, hizo pasar por alto muchos vinos inmediatos, maduros, golosos y bien elaborados que se disfrutaban muy bien desde su salida al mercado. Los blancos gallegos de 2008 están marcados por una acidez que en algunos casos puede ser hiriente en su juventud, pero que limará si se tiene un poco de paciencia para descorchar la botella.
Quien tiene la suerte de contar con una bodega con condiciones adecuadas para la guarda está en cierto modo obligado a estar un poco al día de qué zonas, añadas y productores son mejores candidatos para engrosar sus estanterías.
El abismo que separa 2008 de 2009 en la mayoría de zonas españolas es un buen punto de partida para empezar a tomar conciencia del factor añada. Les damos un ejemplo extremo: Carlos San Pedro de Bodegas Pujanza (Rioja) nos confesaba hace unos días que pasará de 12,5% vol. en 2008 a rozar los 15% en la 2009 que se está gestando ahora mismo en bodega.
¿La verdadera cosecha del siglo en Burdeos?
Los bordeleses también dan saltos de alegría respecto a la calidad de la cosecha 2009 después de un maravilloso verano, largo y soleado, pero de noches frescas que les permitió conseguir la madurez “más perfecta” de los últimos tiempos.
Tampoco hay que olvidar que en la zona son auténticos maestros en crear expectación. La campaña del primeur o venta a la avanzada está a la vuelta de la esquina (marzo-abril) y después de la caída de precios el año pasado a cuenta de la crisis, a todo el mundo le interesa que el mercado se recupere. Sobre todo teniendo en cuenta que 2008 no es la única añada “tocada”. Ahí están los 2007 de una cosecha de calidad algo inferior en líneas generales y precios más elevados.
Volviendo a las condiciones específicas de la cosecha, voces tan reconocidas como Denis Dubourdieu, director del Instituto de la Viña y el Vino de Burdeos, están hablando de una añada histórica. Dubourdieu ha llegado incluso a decir que hay que remontarse a la climatología de los años cuarenta, con cosechas tan míticas como 1945 o 1947, para encontrar condiciones similares. Por lo visto, la alternancia de días soleados y noches frescas y secas en los días previos a la vendimia fue perfecta, la mejor desde 1949.
Un invierno frío, una primavera lluviosa, unos meses de julio y agosto secos y soleados; luego, en septiembre llegó el aporte de lluvia, justo y moderado, en el momento adecuado. Y el regalo de un otoño “de libro” hizo el resto. Según datos publicados por Decanter, septiembre tuvo 233 horas de sol, 50 más que la media de los últimos 30 años. Hay unanimidad además respecto a que las características fueron muy superiores a la muy valorada 2005, que se consideró en su día “cosecha del siglo”.
También parece haber acuerdo entre los elaboradores sobre otro punto. Y es que el alcohol es el elemento que hay que vigilar y controlar en esta cosecha. Pese a que las uvas son muy equilibradas y con buena acidez gracias a las noches frescas las buenas temperaturas han dado lugar a una importante concentración de azúcares que se traducirá en vinos en el entorno de los 14 grados. Y la forma en que esto se gestione en lo que respecta a extracción y concentración en el vino dependerá de la filosofía y de la interpretación de cada elaborador.
Si la crisis consigue mantener los precios a la baja, cosa que los bordeleses, lógicamente, intentarán evitar por todo los medios enalteciendo las características de esta cosecha ya de por sí excelente, quizás sea la añada ideal para llenar la bodega.
Un apunte sobre Alemania
Los amantes de los blancos alemanes están de enhorabuena. El buen tiempo ha bendecido también a los viñedos de este país permitiendo que se alcanzaran excelentes maduraciones sin perder su acidez característica. Los elaboradores comparan la calidad alcanzada este año con la de 2007 que fue también excelente, aunque la cosecha ha sido algo más corta en cantidad.
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