Descalabro con órdago....
Al cierre: Las Bolsas se hunden tras recibir golpes por todos los frentes
BMS
lunes, 5 septiembre 2011, 17:42
Desplome en las Bolsas europeas, que cierran la sesión del lunes con fortísimas caídas del 4,70% de media, debido al nefasto comportamiento de los bancos y a los duros vaticinios de organismos como el FMI, o a los comentarios de analistas como los de Citigroup, que han rebajado su previsión de crecimiento mundial. Esta jornada de lunes, inicio del curso político y económico en Europa tras el parón veraniego, no ha contado con la referencia de Wall Street, cerrada por la festividad del Trabajo. A falta de algún síntoma de optimismo desde el otro lado del Atlántico, los inversores se han sumido en una profunda desesperanza que comenzaba el viernes con el pésimo Informe de Empleo de agosto de Estados Unidos.
A la ya preocupante situación que arrojaban los datos del mercado laboral en la primera economía del mundo, se sumaban este fin de semana las alarmantes declaraciones de la directora gerente del FMI y la derrota electoral de Angela Merkel en el estado de Mecklenburg-Vorpommern. “Riesgo de recesión inminente para la economía mundial”, apuntaba tajante Christine Lagarde; y el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, negaba la mayor inmediatamente con respecto a la Zona Euro.
Mientras, la canciller germana recibía el castigo de su compatriotas, que dan la espalda a su política de “encaje de bolillos” con la que Alemania intenta gestionar la crisis de la periferia europea sin descuidar a un electorado que no quiere pagar la factura de sus vecinos. Y esta no ha sido la única mala noticia en el seno de la desUnión europea, ya que el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, se ha reunido con el primer ministro finlandés, Jurki Katainem, para tratar de enderezar la negociación del segundo rescate de Grecia. Rompuy, que después se entrevistará con Merkel, se enfrenta a la difícil tarea de convencer a Finlandia para que participe en la asistencia financiera sin pedir garantías a Atenas. La respuesta de las primas de riesgo ante este escenario de incertidumbre y falta de acciones contundentes ha sido inmediata y, en el caso de la española, se ha disparado hasta los 327 puntos básicos.
El panorama político está así de revuelto, y el empresarial, que ha conseguido compensar en algunas sesiones la sangría bursátil de este verano, ha puesto hoy la puntilla. El sector bancario europeo se ha dejado un 5,54% y, como víctima pero también verdugo de esta crisis, ha arrastrado a las Bolsas en general. Al igual que en otras plazas como Frankfurt, París y Londres, donde entidades de la talla de Deutsche Bank (-8%), Société Générale (-8,84%) y RBS (-11%) se han desplomado, Santander (-5,94%) y BBVA (-5,79%) han caído con fuerza.
Por si la situación de la economía europea no fuera suficiente lastre para las entidades del continente, la Federal Housing Finance Agency estadounidense (FHFA por sus siglas en inglés), en nombre de Fannie Mae y Freddie Mac, ha demandado a 17 bancos europeos para recuperar el dinero invertido en títulos respaldados por hipotecas adquiridos por ambos grupos. En casa, las “desafortunadas” declaraciones del consejero delegado de Deutsche Bank tampoco han ayudado. Josef Ackermman ha reconocido que el potencial de crecimiento del sector en las actuales circunstancias es limitado.
De poco ha servido que el Banco Central Europeo (BCE) haya vuelto a reiterar, en forma de compra masiva de bonos, su compromiso son la salud de los mercados. La máxima autoridad monetaria gastó la semana pasada 13.305 millones de euros en deuda soberana, el doble que en la semana precedente.
El Ibex35, en línea con sus colegas europeos, se ha dejado un 4,69%, hasta los 8.066,50 puntos, y ha cerrado con todos sus valores en negativo. El más bajista, Sacyr (-7,62%), que sigue protagonizando una encarnizada batalla por el control de Repsol. La petrolera ha pedido a la Comisión Nacional de la Energía que analice el pacto de la constructora con la mexicana Pemex. Otro de los Blue Chips del selectivo, Telefónica (-4,29%), no ha querido pasar desapercibida en esta tensa jornada. La operadora ha reiterado sus compromisos anuales y ha descartado entrar en Estados Unidos.
María Gómez
A la ya preocupante situación que arrojaban los datos del mercado laboral en la primera economía del mundo, se sumaban este fin de semana las alarmantes declaraciones de la directora gerente del FMI y la derrota electoral de Angela Merkel en el estado de Mecklenburg-Vorpommern. “Riesgo de recesión inminente para la economía mundial”, apuntaba tajante Christine Lagarde; y el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, negaba la mayor inmediatamente con respecto a la Zona Euro.
Mientras, la canciller germana recibía el castigo de su compatriotas, que dan la espalda a su política de “encaje de bolillos” con la que Alemania intenta gestionar la crisis de la periferia europea sin descuidar a un electorado que no quiere pagar la factura de sus vecinos. Y esta no ha sido la única mala noticia en el seno de la desUnión europea, ya que el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, se ha reunido con el primer ministro finlandés, Jurki Katainem, para tratar de enderezar la negociación del segundo rescate de Grecia. Rompuy, que después se entrevistará con Merkel, se enfrenta a la difícil tarea de convencer a Finlandia para que participe en la asistencia financiera sin pedir garantías a Atenas. La respuesta de las primas de riesgo ante este escenario de incertidumbre y falta de acciones contundentes ha sido inmediata y, en el caso de la española, se ha disparado hasta los 327 puntos básicos.
El panorama político está así de revuelto, y el empresarial, que ha conseguido compensar en algunas sesiones la sangría bursátil de este verano, ha puesto hoy la puntilla. El sector bancario europeo se ha dejado un 5,54% y, como víctima pero también verdugo de esta crisis, ha arrastrado a las Bolsas en general. Al igual que en otras plazas como Frankfurt, París y Londres, donde entidades de la talla de Deutsche Bank (-8%), Société Générale (-8,84%) y RBS (-11%) se han desplomado, Santander (-5,94%) y BBVA (-5,79%) han caído con fuerza.
Por si la situación de la economía europea no fuera suficiente lastre para las entidades del continente, la Federal Housing Finance Agency estadounidense (FHFA por sus siglas en inglés), en nombre de Fannie Mae y Freddie Mac, ha demandado a 17 bancos europeos para recuperar el dinero invertido en títulos respaldados por hipotecas adquiridos por ambos grupos. En casa, las “desafortunadas” declaraciones del consejero delegado de Deutsche Bank tampoco han ayudado. Josef Ackermman ha reconocido que el potencial de crecimiento del sector en las actuales circunstancias es limitado.
De poco ha servido que el Banco Central Europeo (BCE) haya vuelto a reiterar, en forma de compra masiva de bonos, su compromiso son la salud de los mercados. La máxima autoridad monetaria gastó la semana pasada 13.305 millones de euros en deuda soberana, el doble que en la semana precedente.
El Ibex35, en línea con sus colegas europeos, se ha dejado un 4,69%, hasta los 8.066,50 puntos, y ha cerrado con todos sus valores en negativo. El más bajista, Sacyr (-7,62%), que sigue protagonizando una encarnizada batalla por el control de Repsol. La petrolera ha pedido a la Comisión Nacional de la Energía que analice el pacto de la constructora con la mexicana Pemex. Otro de los Blue Chips del selectivo, Telefónica (-4,29%), no ha querido pasar desapercibida en esta tensa jornada. La operadora ha reiterado sus compromisos anuales y ha descartado entrar en Estados Unidos.
María Gómez
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