El doloroso fraude del ciclismo
Nos ha engañado Armstrong y lo siento por Flecha, siempre defensor de su deporte
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14/10/2012 - 00:00h
Lo siento por los muchos amigos que aman este deporte, por compañeros que durante muchos años han seguido con pasión todas las grandes pruebas, por los que esperaban ansiosos esa etapa de montaña o ese sprint en el sofá de sus casas, por los que escribieron historias divinas, fantásticas de Lance Armstrong. Lo lamento por las personas como Juan Antonio Flecha, siempre defensor a ultranza de su deporte, y por muchos otros que siendo honestos tienen que pagar por los pecadores de turno. No creo que haya padre o madre alguna que hoy invite a su hijo a convertirse en el día de mañana en un ciclista profesional. Los ciudadanos ejemplares que admiramos con orgullo, los ídolos que nos habíamos creado, han sido destrozados, han caído derrumbados. Nos han engañado como niños. Nos ha engañado Lance Armstrong, ese hombre que parecía un fenómeno de la naturaleza, un portento inigualable, un hombre íntegro, capaz de superar un cáncer, el ciclista que daba lecciones de todo, que llevó a millones de seguidores a colocarse la pulsera amarilla de Livestrong. Ese hombre resulta que, según un informe de la Usada, la asociación antidopaje de Estados Unidos, había construido la trama de dopaje nunca vista, que todo lo que había ganado lo había hecho gracias a ser el mayor tramposo del mundo, que toda la admiración la había ganado gracias a ser el más grande embustero del deporte. Según el informe, en el que hay que creer, una gran parte de compañeros de Armstrong en el US Postal han confirmado cómo el gran campeón les suministraba EPO, e incluso los amenazaba si no lo tomaban.
Escribo con dolor este artículo porque los colombianos siempre hemos creído en el ciclismo. Hemos tenido grandes corredores, enormes escarabajos, una Vuelta a Colombia disputadísima, hemos creído en el ciclismo, en una frase. Nos gustó Cochise Rodríguez, nos encantó Fabio Parra, nos enamoró Lucho Herrera, incluso la Ser contrató a un locutor colombiano para animar las grandes vueltas europeas. Defendimos a Heras, nos sorprendimos con lo de Contador, pero lo de Armstrong son palabras mayores. Tanto que estoy que le pido al director que el ciclismo, el Tour, el Giro, la Vuelta pase a un simple breve en nuestra sección, como hace años Cebrián, entonces director de El País, ese diario que hoy despide a 130 compañeros, nos pidió que no habláramos de boxeo. Es casi lo mismo. Un fraude.
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