Por eludir el IVA, que fuerte!
El fraude del IVA pone en peligro el sector del CO2
Publicado el 11-12-09 , por G. Escribano
El fraude que ha sacudido al mercado de carbono en relación con el pago del IVA y que alcanza los 5.000 millones de euros pone en peligro el futuro de esta bolsa.
La sombra de la duda sobrevuela sobre una bolsa que, aunque está regulado, no cuenta con un organismo que supervise las operaciones. Además, no está claro cómo funciona cada operador.
El mercado europeo de derechos de emisión de gases contaminantes, que mueve unos 90.000 millones de euros al año, ha sufrido una estafa desde mediados de 2008 por el llamado fraude carrusel.
La legislación europea exime del pago del IVA a las empresas que realizan transacciones intracomunitarias. Las compañías estafadoras estaban instaladas en un país europeo y compraban en otro país cupos de emisiones, que estaban así exentos de IVA. Las cuotas se vendían luego a empresas del primer país, esta vez con IVA. Los vendedores se quedaban con el valor del impuesto, en vez de entregarlo a la Administración fiscal.
Modificación
España, Francia, Reino Unido y Holanda modificaron sus respectivas legislaciones sobre IVA para poner coto al fraude. Sin embargo, muchas compañías españolas podrían haber participado en la compraventa ilegal hasta que se produjo el cambio regulatorio a finales de octubre de 2009.
Por lo tanto, estas firmas podrían verse afectadas y tendrían que hacerse cargo del IVA defraudado por un principio de subsidiariedad. La cifra a la que se enfrentan podría alcanzar en Europa, según algunas estimaciones, hasta 800 millones de euros, aunque no se ha determinado que porción del pastel toca a las españolas.
Hacienda está investigando las declaraciones de las operaciones que se han producido, pero no se sabrá hasta el 25 de enero de 2010 quién ha cometido fraude y quién será corresponsable.
Hacienda investiga las operaciones, pero hasta enero de 2010, no sabrá qué firmas han defraudado
En principio, cualquier compañía que haya participado en una operación fraudulenta, aunque no lo supiese, se tendrá que hacer cargo del IVA defraudado. Las eléctricas, que invirtieron 500 millones de euros en la compra de derechos de emisión durante 2008, podrían verse afectadas.
Este fraude ensombrece el destino del mercado de emisiones, que, además, se juega su futuro estos días en la Cumbre de Copenhague, que tiene por objetivo encontrar un sucesor al Protocolo de Kioto. Aunque es un mercado estructurado y regulado desde Bruselas, y cuenta con registros nacionales de derechos de emisión, no tiene un supervisor de las operaciones.
Esta bolsa se puso en marcha en Europa para que las compañías redujesen su contaminación. Se les concedía un cupo de emisiones por instalación y todas las emisiones por encima de esa cuota tenían que ser compradas en derechos de carbono.
Existen dos grandes bolsas de derechos en Europa: Bluenext en Reino Unido y ECX en Francia, que mueven alrededor de un 90% de todos los derechos que se comercian en la UE. La versión española es SendeCO2, que tiene un margen de entre un 2% y un 5% de las transacciones comunitarias. Cada operador establece los requisitos necesarios para comprar o vender y tiene su propio sistema para evaluar a los que participan.
El mercado europeo de derechos de emisión mueve unos 90.000 millones anuales
Para el futuro, parece que la tendencia es crear un mercado global, ya que los mecanismos de reducción de emisiones son también internacionales. Sin embargo, hay dudas de la viabilidad de esta propuesta, sobre todo cuando es muy probable que en Copenhague no se alcance un acuerdo internacional vinculante.
Los 27 buscan financiación para el cambio climático
Los jefes de Estado y de Gobierno de los países comunitarios mantuvieron ayer una dura negociación para repartirse el costo de la ayuda que necesitarán los países más pobres del planeta para hacer frente al cambio climático. En principio, España aportará 300 millones de euros en tres años, entre 2010 y 2012. Según fuentes diplomáticas, el acuerdo, que está casi firmado, implicará que para esos tres primeros años, se necesitarán 10.000 millones de dólares anuales (6.800 millones de euros) a cargo de los países ricos.
De ellos, 2.000 millones de euros procederían de los socios de la UE, excepto de los países del este de Europa. El problema llegará en el periodo 2012-2020, cuando la cifra aumentará a 100.000 millones por año, según estimaciones de la Comisión Europea. Las primeras filtraciones señalaron que Reino Unido estaría dispuesto a aportar cerca de 900 millones de euros en esos tres años. España pondría sobre la mesa 300 millones; Suecia, 765 millones; Dinamarca, 160 millones; Bélgica, 150 millones; y Finlandia, 100 millones. Francia se comprometería a hacer una aportación del mismo nivel que sus socios europeos.
El asunto fue del máximo interés por las negociaciones que se desarrollan en paralelo en la Cumbre de Copenhague, ya que allí los participantes estaban pendientes de lo que podían decidir en Bruselas los líderes de los miembros de la UE. Sin embargo, las negociaciones no fueron sencillas en Bruselas, dada la situación de las finanzas publicas de todos los Estados de la UE. Buscar cientos de millones de euros, aunque sea para financiar acciones a favor de la lucha contra el cambio climático en los países en desarrollo, no es fácil.
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