La entidad ha lanzado la más ambiciosa ampliación de capital
Popular se juega en el mercado su penúltimo cartucho
El banco lanza la más ambiciosa ampliación de capital para mantener su independencia. En vilo, su futuro y el dinero de los accionistas.
Juande Portillo - Madrid - 12/10/2012 - 22:25
El Banco Popular ha decidido apostar fuerte por su futuro en
solitario o, cuanto menos, sin las ayudas públicas que requeriría
después de que la consultora Oliver Wyman detectara unas necesidades de
capital de 3.223 millones de euros en su test de estrés. Apoyándose en
la fortaleza que supone que prácticamente el 40%_del capital de la
entidad esté en manos de su consejo de administración, la firma que
preside Ángel Ron ha anunciado que efectuará una ampliación de capital, a
mediados de noviembre, por 2.500 millones de euros. Un salto, no exento
de riesgos, que equivale ya prácticamente a duplicar su capitalización
bursátil, en unos 2.678 millones, en medio de un mercado hostil y que
comporta severos riesgos de dilución para sus actuales accionistas. Los
analistas auguran un vía crucis bursátil hasta que se ejecute la
operación y un final incierto para ésta. Mientras el fracaso condenaría a
la entidad a la búsqueda de socios o al rescate, el éxito sería una
demostración de fuerza para el banco que no necesariamente blindaría sus
títulos cotizados.
Tampoco hay que excluir, claro está, la amplia escala de grises que se sitúa entre ambos extremos. "No veríamos descartable un escenario en el cual no se lograra realizar la totalidad de la ampliación lo cual tendría un impacto muy negativo en mercado", sostienen los analistas de Ahorro Corporación. No alcanzar los 2.500 millones previstos sería una señal de debilidad que seguramente derivaría en un nuevo castigo bursátil para el valor, pero no necesariamente condenaría a la entidad al rescate. Bastaría con algo menos. "Popular debe conseguir al menos 1.700 millones (1,9% de los activos ponderados por riesgo) para no tener que emitir los denominados cocos que suscribiría el FROB", estiman. Se trata de los instrumentos convertibles que el banco debería emitir a favor del Estado -una forma de asistencia pública temporal- si no logra rebajar la necesidad de capital por debajo del 2% de sus activos ponderados por riesgo.
Para asegurarse al menos este respaldo, el banco trabaja para movilizar en bloque a su Consejo de Administración que controla directamente el 32,5% de la cotizada, el 40% sumando representadas. Se trata de una mesa con 20 consejeros entre los que destacan Carlos Figuero García, en representación de la sindicatura de accionistas que posee el 9,6% del grupo (y que incluye el 3,9% de la Unión Europea de Inversores, que preside Jorge Oroviogoicoechea); Jan R. Carendi, que habla por el 6,2% de Allianz; el empresario portugués Américo Amorim, con un 4,1%; Alain Fradin, por la entidad gala Crédit Mutuel, que posee un 4,4%, o José García Barba, en nombre de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que venía de participar en Pastor y se hace con el 7,1% de Popular. Fuentes cercanas a la entidad aseveran que la firma se prepara para hacer público el respaldo de tres de los cuatro mayores accionistas de este grupo, entre los que se encontraría Amorim -pese a que ha venido reduciendo su participación- y que el hueso más duro de roer estaría siendo Allianz. Estas mismas fuentes, no obstante, confían en que la negociación con la aseguradora alemana termine llegando a buen puerto. Los analistas de Bankia asumen que los grandes accionistas arroparán la operación y que esta culminará con éxito.
Un contundente compromiso de respaldo por parte de los accionistas del consejo está siendo el requisito principal que vienen planteando las potenciales entidades colocadoras y aseguradoras de la ampliación, apunta David Navarro, gestor de renta variable de Inversis. La entidad negocia en estos momentos con Deutsche, con el que ya habría acuerdo, Santander, que ha mostrado su apoyo público a la operación, así como con un plantel de firmas entre patrias e internacionales que engloban a Bank of America Merrill Lynch, Credit Suisse, JP Morgan, BNP, Barclays, Société Générale, Morgan Stanley, Nomura, Citi, HSBC, Mediobanca, Goldman Sachs y BBVA.
Aunque las cifras finales dependerán de cómo se desarrolle la negociación con este panel de firmas, la entidad ha informado a la CNMV de que su tope estará en sacar a la venta un máximo de 6.250 millones de acciones a 0,40 euros por título. Esto supondría un descuento del 69,4%_sobre su precio actual -del 77,1% sobre la cotización previa al informe de Oliver Wyman- y una dilución de 75,3% para los actuales accionistas que no acudan a la ampliación, puesto que el banco pasaría a tener 8.297 millones de títulos.
"Las circunstancias obligan a que las condiciones para captar el nuevo capital sean lo suficientemente atractivas como para que atraigan a nuevos inversores", apunta Javier Muñoz, director general de Tressis Gestión SGIIC. "Es de prever que el descuento sobre la cotización de 1,35 euros -a mediados de esta semana- no baje del 50%. Factor que tendrá un efecto de dilución demoledor para el accionista actual, si no decide ejercer sus derechos preferentes", concluye. "Si el resto de entidades cotizan a 0,9 su valor en libros, Popular va a tener que ir a un 0,5 su valor en libros para la ampliación de capital", coinciden desde Inversis, donde recuerdan operaciones similares que se han dado en el sector, con descuentos que van del 25% de BBVA al 70% de la banca portuguesa. La referencia más inmediata sería la de Banco Sabadell, el pasado marzo, con un descuento cercano al 40%.
"Toda ampliación de capital tiene un efecto de dilución. Si hay más acciones, los dividendos futuros (los actuales se han cancelado) se dividirán entre más títulos. El accionista debe decidir qué hacer. Si quiere seguir siendo accionista de Popular, debe aprovechar sus derechos y ampliar su participación, siempre y cuando el precio sea realmente atractivo, para mantener la misma relación sobre las acciones que tenía y el beneficio que se distribuye", expone Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim EAFI. "Si no quiere hacerlo, puede vender los derechos de suscripción en el mercado y compensar la dilución que le va a producir", añade. El momento adecuado para dar este paso, sugiere Alvargonzález, es "uno de esos días en los que los políticos se levantan con el pie derecho y se da cierta euforia en el mercado".
"El Popular se encamina a un duro proceso de ajuste que le obliga a captar una cantidad ingente de capital de forma muy rápida y con un fuerte descuento sobre su cotización actual, ya muy castigada", resumen desde Tressis Gestión, donde consideran que dicho descuento "será la piedra angular para entrar en la operación y determinante para la rentabilidad de la inversión en el futuro". "Si la operación fracasa, el grupo seguramente no tendrá otra alternativa que entrar en una operación de consolidación con otra entidad", pues la percepción mayoritaria del sector es que Popular evitará a toda costa el estigma de recibir ayudas públicas.
El éxito garantiza un rebote que puede ser solo temporal
Los títulos de Banco Popular en la Bolsa española han sufrido un retroceso del 60% en lo que va de año en un marco de pérdidas prácticamente generalizadas para el resto del sector cotizado como consecuencia de la incertidumbre que la banca española genera en los mercados y las dificultades que han ido suponiendo las exigencias que Gobierno y Unión Europea vienen imponiendo para corregir sus deficiencias. Toda una yincana normativa en la que Popular ha concursado con la reciente absorción de Pastor a pulmón. Si la entidad comenzó el año rozando la barrera de los 3,50 euros por título, que llegó a superar brevemente en febrero, la acción cerró el viernes en los 1,308 euros. Y eso gracias al rebote protagonizado en la última jornada, la primera al alza desde que se publicaran los test de estrés de Oliver Wyman, en la que ganó un 0,62%.
De momento, de los 34 analistas bursátiles que siguen la cotización de Popular, según el panel de Bloomberg, 28 de ellos aconseja la venta de los títulos. Otros cinco recomiendan mantener las acciones en cartera por el momento, mientras que solo uno apuesta por comprar el valor. Los informes más recientes apuntan cada vez precios objetivos más bajos, entre los que se encuentran los 1,35 euros de Bankia, los 1,05 de N+1 o, el caso especialmente crítico de los analistas de Credit Suisse, que apuntan a los 0,60 euros por título.
Los analistas consultados coinciden en cualquier caso en que la tónica de Popular en el parqué seguirá siendo generalmente negativa hasta que se lleve a cabo la ampliación de capital anunciada, prevista para mediados de noviembre.
"A partir de la ampliación de capital puede ser que el precio mejore", apunta David Navarro, gestor de renta variable de Inversis. "Si salvan el macht ball, si se consiguen los 2.500 millones, nadie podrá decirles que tienen necesidades de capital". Lo normal entonces, desarrolla el experto, es que los títulos experimenten un repunte al alza. "Hay casos como el de Espírito Santo o Unicredito que van al alza rápido, otros reaccionan igual pero luego terminan cayendo", advierte Navarro. Después de todo, aunque la entidad demuestre su solvencia particular y su capacidad de seguir adelante en solitario y sin ayudas, la banca cotizada sigue muy lastrada por la crisis de deuda soberana que Europa parece incapaz de solventar definitivamente. En este sentido, un eventual rescate a España, vaticinan los analistas, beneficiaría especialmente al sector financiero.
Mientras tanto, sin embargo, las entidades presentes en la Bolsa, incluso aquellas con solvencia ampliamente demostrada y presencia internacional, siguen acusando el impacto múltiple de una crisis financiera, inmobiliaria, económica y soberana.
Así, salvando Banco Santander, que se ha apuntado un alza del 7,33% en lo que va de año, BBVA ha cedido un 5,24%, Sabadell ha perdido un 20,25%, CaixaBank, un 21,02% y Bankinter un 36,55%, por no hablar del caso de Bankia, intervenida por el Estado la pasada primavera, que arrastra una caída del 72,68%.
Tampoco hay que excluir, claro está, la amplia escala de grises que se sitúa entre ambos extremos. "No veríamos descartable un escenario en el cual no se lograra realizar la totalidad de la ampliación lo cual tendría un impacto muy negativo en mercado", sostienen los analistas de Ahorro Corporación. No alcanzar los 2.500 millones previstos sería una señal de debilidad que seguramente derivaría en un nuevo castigo bursátil para el valor, pero no necesariamente condenaría a la entidad al rescate. Bastaría con algo menos. "Popular debe conseguir al menos 1.700 millones (1,9% de los activos ponderados por riesgo) para no tener que emitir los denominados cocos que suscribiría el FROB", estiman. Se trata de los instrumentos convertibles que el banco debería emitir a favor del Estado -una forma de asistencia pública temporal- si no logra rebajar la necesidad de capital por debajo del 2% de sus activos ponderados por riesgo.
Para asegurarse al menos este respaldo, el banco trabaja para movilizar en bloque a su Consejo de Administración que controla directamente el 32,5% de la cotizada, el 40% sumando representadas. Se trata de una mesa con 20 consejeros entre los que destacan Carlos Figuero García, en representación de la sindicatura de accionistas que posee el 9,6% del grupo (y que incluye el 3,9% de la Unión Europea de Inversores, que preside Jorge Oroviogoicoechea); Jan R. Carendi, que habla por el 6,2% de Allianz; el empresario portugués Américo Amorim, con un 4,1%; Alain Fradin, por la entidad gala Crédit Mutuel, que posee un 4,4%, o José García Barba, en nombre de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que venía de participar en Pastor y se hace con el 7,1% de Popular. Fuentes cercanas a la entidad aseveran que la firma se prepara para hacer público el respaldo de tres de los cuatro mayores accionistas de este grupo, entre los que se encontraría Amorim -pese a que ha venido reduciendo su participación- y que el hueso más duro de roer estaría siendo Allianz. Estas mismas fuentes, no obstante, confían en que la negociación con la aseguradora alemana termine llegando a buen puerto. Los analistas de Bankia asumen que los grandes accionistas arroparán la operación y que esta culminará con éxito.
Un contundente compromiso de respaldo por parte de los accionistas del consejo está siendo el requisito principal que vienen planteando las potenciales entidades colocadoras y aseguradoras de la ampliación, apunta David Navarro, gestor de renta variable de Inversis. La entidad negocia en estos momentos con Deutsche, con el que ya habría acuerdo, Santander, que ha mostrado su apoyo público a la operación, así como con un plantel de firmas entre patrias e internacionales que engloban a Bank of America Merrill Lynch, Credit Suisse, JP Morgan, BNP, Barclays, Société Générale, Morgan Stanley, Nomura, Citi, HSBC, Mediobanca, Goldman Sachs y BBVA.
Aunque las cifras finales dependerán de cómo se desarrolle la negociación con este panel de firmas, la entidad ha informado a la CNMV de que su tope estará en sacar a la venta un máximo de 6.250 millones de acciones a 0,40 euros por título. Esto supondría un descuento del 69,4%_sobre su precio actual -del 77,1% sobre la cotización previa al informe de Oliver Wyman- y una dilución de 75,3% para los actuales accionistas que no acudan a la ampliación, puesto que el banco pasaría a tener 8.297 millones de títulos.
"Las circunstancias obligan a que las condiciones para captar el nuevo capital sean lo suficientemente atractivas como para que atraigan a nuevos inversores", apunta Javier Muñoz, director general de Tressis Gestión SGIIC. "Es de prever que el descuento sobre la cotización de 1,35 euros -a mediados de esta semana- no baje del 50%. Factor que tendrá un efecto de dilución demoledor para el accionista actual, si no decide ejercer sus derechos preferentes", concluye. "Si el resto de entidades cotizan a 0,9 su valor en libros, Popular va a tener que ir a un 0,5 su valor en libros para la ampliación de capital", coinciden desde Inversis, donde recuerdan operaciones similares que se han dado en el sector, con descuentos que van del 25% de BBVA al 70% de la banca portuguesa. La referencia más inmediata sería la de Banco Sabadell, el pasado marzo, con un descuento cercano al 40%.
"Toda ampliación de capital tiene un efecto de dilución. Si hay más acciones, los dividendos futuros (los actuales se han cancelado) se dividirán entre más títulos. El accionista debe decidir qué hacer. Si quiere seguir siendo accionista de Popular, debe aprovechar sus derechos y ampliar su participación, siempre y cuando el precio sea realmente atractivo, para mantener la misma relación sobre las acciones que tenía y el beneficio que se distribuye", expone Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim EAFI. "Si no quiere hacerlo, puede vender los derechos de suscripción en el mercado y compensar la dilución que le va a producir", añade. El momento adecuado para dar este paso, sugiere Alvargonzález, es "uno de esos días en los que los políticos se levantan con el pie derecho y se da cierta euforia en el mercado".
"El Popular se encamina a un duro proceso de ajuste que le obliga a captar una cantidad ingente de capital de forma muy rápida y con un fuerte descuento sobre su cotización actual, ya muy castigada", resumen desde Tressis Gestión, donde consideran que dicho descuento "será la piedra angular para entrar en la operación y determinante para la rentabilidad de la inversión en el futuro". "Si la operación fracasa, el grupo seguramente no tendrá otra alternativa que entrar en una operación de consolidación con otra entidad", pues la percepción mayoritaria del sector es que Popular evitará a toda costa el estigma de recibir ayudas públicas.
El éxito garantiza un rebote que puede ser solo temporal
Los títulos de Banco Popular en la Bolsa española han sufrido un retroceso del 60% en lo que va de año en un marco de pérdidas prácticamente generalizadas para el resto del sector cotizado como consecuencia de la incertidumbre que la banca española genera en los mercados y las dificultades que han ido suponiendo las exigencias que Gobierno y Unión Europea vienen imponiendo para corregir sus deficiencias. Toda una yincana normativa en la que Popular ha concursado con la reciente absorción de Pastor a pulmón. Si la entidad comenzó el año rozando la barrera de los 3,50 euros por título, que llegó a superar brevemente en febrero, la acción cerró el viernes en los 1,308 euros. Y eso gracias al rebote protagonizado en la última jornada, la primera al alza desde que se publicaran los test de estrés de Oliver Wyman, en la que ganó un 0,62%.
De momento, de los 34 analistas bursátiles que siguen la cotización de Popular, según el panel de Bloomberg, 28 de ellos aconseja la venta de los títulos. Otros cinco recomiendan mantener las acciones en cartera por el momento, mientras que solo uno apuesta por comprar el valor. Los informes más recientes apuntan cada vez precios objetivos más bajos, entre los que se encuentran los 1,35 euros de Bankia, los 1,05 de N+1 o, el caso especialmente crítico de los analistas de Credit Suisse, que apuntan a los 0,60 euros por título.
Los analistas consultados coinciden en cualquier caso en que la tónica de Popular en el parqué seguirá siendo generalmente negativa hasta que se lleve a cabo la ampliación de capital anunciada, prevista para mediados de noviembre.
"A partir de la ampliación de capital puede ser que el precio mejore", apunta David Navarro, gestor de renta variable de Inversis. "Si salvan el macht ball, si se consiguen los 2.500 millones, nadie podrá decirles que tienen necesidades de capital". Lo normal entonces, desarrolla el experto, es que los títulos experimenten un repunte al alza. "Hay casos como el de Espírito Santo o Unicredito que van al alza rápido, otros reaccionan igual pero luego terminan cayendo", advierte Navarro. Después de todo, aunque la entidad demuestre su solvencia particular y su capacidad de seguir adelante en solitario y sin ayudas, la banca cotizada sigue muy lastrada por la crisis de deuda soberana que Europa parece incapaz de solventar definitivamente. En este sentido, un eventual rescate a España, vaticinan los analistas, beneficiaría especialmente al sector financiero.
Mientras tanto, sin embargo, las entidades presentes en la Bolsa, incluso aquellas con solvencia ampliamente demostrada y presencia internacional, siguen acusando el impacto múltiple de una crisis financiera, inmobiliaria, económica y soberana.
Así, salvando Banco Santander, que se ha apuntado un alza del 7,33% en lo que va de año, BBVA ha cedido un 5,24%, Sabadell ha perdido un 20,25%, CaixaBank, un 21,02% y Bankinter un 36,55%, por no hablar del caso de Bankia, intervenida por el Estado la pasada primavera, que arrastra una caída del 72,68%.
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