Claves para preparar la jubilación: cuánto aportar y qué estrategia seguir
Cristina Casillas
¿Cuánto tendría que tener ahorrado para poder afrontar mi jubilación sin ningún tipo de problemas?
Cómo preparo mi jubilación es una pregunta que, independientemente de la edad que se tenga, planee sobre nuestra conciencia de vez en cuando. Y es que llegar a la edad dorada implica en la mayoría de los casos una pérdida de poder adquisitivo, especialmente a las clases medias-altas, ya que la pensión máxima para 2012 quedó fijada en los 2.522,89 euros, no superando el límite anual de 35.320 euros.
Así, los nuevos jubilados deberán tener 67 años y haber cotizado mínimo 25 años para poder acceder a la pensión de jubilación. Estos dos nuevos cambios supondrán una merma en su retribución.
Para evitar esto, los planes de pensiones privados son una alternativa de ahorro para preparar el retiro. Pero a la hora de planificar nuestra jubilación surgen las primeras dudas: ¿Cuánto tengo que aportar anualmente? ¿Cuándo debería empezar? ¿Por qué producto me decanto según mi perfil?
Planificar la jubilación en teoría
Javier Sánchez, responsable de Planes de Pensiones de Citibank en España, es tajante. "Empezar cuánto antes mejor, ya que por un lado se sistematiza el ahorro y, por otro, se puede empezar con aportaciones periódicas más pequeñas a lo largo del año, que concentrarlas todas a final".
Sin embargo, a pesar de que una edad ideal para empezar a planificar nuestro retiro sería a los 30 años, lo cierto, es que se empieza más cerca de los 40 años y sin poder realizar todas las aportaciones teóricas anuales para garantizar el nivel de vida. Y es que una planificación temprana de nuestra jubilación, además de ahorrar sustos, permite que el esfuerzo anual de ahorro sea mucho menor que cuando es más tardía.
Pero ahora es dónde surgen las dudas. ¿Cuánto tendría que tener ahorrado para poder afrontar mi jubilación sin ningún tipo de problemas? Citibank ha elaborado tres ejemplos, de las aportaciones teóricas a aportar, sin tener en cuenta las circunstancias personales, es decir, adquisición de vivienda, alquiler, gastos personales etc.
En teoría, una mujer de 30 años con un sueldo anual de 21.000 euros debería aportar anualmente 6.300 euros para maximizar sus ventajas fiscales, que aportaría una reducción de la cuota del IRPF de 1.732. Al jubilarse, habría aportado un total de 220.500 euros para obtener un ahorro de 597.469 euros con una rentabilidad del 5%.
En el caso de un hombre de 40 años, casado, con un hijo y con un sueldo anual de 36.000 euros lo ideal sería realizar aportaciones de 10.000 euros anuales, que permitirían obtener unos rendimientos de 153.131 euros a los que se sumaría a los 250.000 euros aportados hasta la fecha, y una rentabilidad del 3,5%.
Javier Sánchez, responsable de planes de pensiones del banco estadounidense, recuerda que "la aportación recomendada para maximizar sus ventajas fiscales es de 10.000 euros al año, para este caso el limite financiero y fiscal coinciden".
Por último, un hombre, de 53 años, casado, con dos hijos y un sueldo anual de 70.000 euros tendría que aportar 12.500 euros al año. Y es que tendría un capital acumulado de 171.004 euros, para un total aportado hasta la jubilación de 150.000 euros, eso sí, la rentabilidad obtenida bajaría al 2%.
Estrategia
En cuanto a la estrategia, el responsable Citibank cree, debido a que son productos orientados a largo plazo, los trabajadores más jóvenes deberían apostar por una estrategia más agresiva al inicio y a medida que el cliente se acercase a la edad de jubilación, debería paulatinamente pasar de activos más agresivos a activos más conservadores, para finalizar en planes de pensiones monetarios sin riesgo. Para clientes con una edad más cercana a la jubilación, la estrategia sería conservadora, aunque sigue siendo fundamental diversificar.
Desventajas
Los planes de pensiones no se pueden rescatar salvo en casos muy puntuales: como jubilación, fallecimiento del partícipe y los supuestos especiales de liquidez, es decir, invalidez absoluta y permanente del partícipe, paro prolongado (más de dos años) y enfermedad grave. Es decir, se trata de unos productos ilíquidos, aunque tengan cierta flexibilidad, ya que los partícipes pueden traspasar sus planes de pensiones de una gestora a otra sin ningún tipo de comisión.
Fiscalmente, son productos muy atractivos. La principal ventaja es reducir la base imponible del IRPF, con los siguientes límites máximos, dependiendo de la edad del aportante, ya que hasta 50 años, el límite anual es 10.000 euros (con el tope del 30% de la suma de los rendimientos del trabajo y de actividades económicas). Si se tiene más de 50 años, el límite es de 12.500 euros (con un tope del 50% de los ingresos).
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